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A raíz de la temporada de siembra 2023/24, el sector agrícola de Perú enfrenta un desafío enorme: una reducción significativa de la tierra cultivada. Según datos del Ministerio de Desarrollo de la Agricultura y Riego (Midagri), el país registró en agosto 22,979 hectáreas cultivadas, lo que supone una disminución del 16% respecto al promedio de cinco campañas de 27,357 hectáreas. Además, respecto a la campaña anterior (2022/23), la reducción se sitúa en el 10.3%.
Esta disminución se atribuye principalmente a los efectos adversos agroclimático condiciones, caracterizadas por escasas precipitaciones. El retraso en el inicio de la siembra habitual de la estación seca en muchas de las regiones andinas del norte y sur del país es una consecuencia directa de estas condiciones, lo que deja a los agricultores enfrentados a desafíos.
En la actual campaña agrícola, departamentos clave que abastecen al Gran Mercado Mayorista de Lima (Huánuco, Junín, Ayacucho, Lima, Ica, Apurímac, Huancavelica y Pasco) también enfrentan una situación de “alerta” por la reducción de las áreas cultivadas, marcando una disminución del 8.9% respecto a los promedios históricos.
Sorprendentemente, estos desafíos aún no se han manifestado en el mercado de la papa. El Midagri informa que los precios mayoristas de la papa blanca y de colores en Lima han disminuido debido al aumento de la oferta desde regiones como Junín, Huánuco, Ica y Ayacucho. Entre enero y septiembre de 2023, el precio promedio mayorista se ubicó en S/1.05 por kilogramo, reflejando una caída de 21.4% respecto al mismo periodo de 2022. Actualmente, los precios son incluso inferiores a los de 2021, debido al retraso en las cosechas estacionales.
El paisaje agrícola del Perú está experimentando una transformación, y las condiciones climáticas adversas reducen significativamente las áreas cultivadas. Si bien esta caída aún no ha impactado los precios de la papa, la situación sigue siendo frágil. Los agricultores, agrónomos, ingenieros agrónomos y propietarios de explotaciones agrícolas deben seguir de cerca estos acontecimientos y adaptar sus estrategias para afrontar los desafíos que plantea el cambio climático.




