Hablamos con un empresario del sector sobre los beneficios para el agricultor con la comercialización de patatas procesadas.
Colombia apenas procesa el 20% de la papa que produce, cifra que puede ser menor en épocas de sobreoferta del producto como el que se vive, provocando que parte de la cosecha se pierda o se comercialice a precios bajos.
Coincidió en que el porcentaje de papa procesada en el país es bajo, hay margen para aumentarlo, aunque se necesitan más incentivos para que el sector empresarial aumente la producción y los consumidores adquieran más papas precocidas y congeladas. Es un tema de conceptos; si la papa ya no se ve como un producto de consumo inmediato, las cosas van a cambiar mucho, dijo Páez Castro.
Insistió en que en Colombia el 80% de la producción de papa se destina al consumo inmediato. Si se aumenta la cifra hacia el sector industrial, donde se genera un valor agregado y se aumenta la vida útil, tendremos la capacidad de atender toda la oferta que se dé en un momento determinado, agregó.
Sin embargo, lamentó que la industria nacional haya sido perjudicial para algunas políticas que han favorecido la importación de estos productos.
El empresario Luis Albin Páez Castro también destacó la buena relación de los emprendedores con sus proveedores. Dependemos directamente del agro, la idea es tener la mejor relación posible. Tratamos de que el agricultor se sienta compensado con sus precios, lo que asegura que tengamos suficientes materias primas en el futuro, dijo.
Enfatizó que la industria colombiana procesa papas de Boyacá, Cundinamarca y Nariño, no solo para formas tradicionales de papas precocidas, sino también para harinas, almidones y otros.



